Intro

En Junio de 2011 nace este blog con el ánimo de compartir experiencias en la montaña junto a nuestros hijos.

Somos dos padres, Manolo y Jose, que tras conocernos en un cumpleaños de un amigo común de nuestros hijos, decidimos empezar a realizar excursiones con nuestros hijos mayores con el fin de iniciarlos en el mundo de la montaña, compartir con ellos esta bonita y saludable afición y sobre todo, animarles a mover el culo y evitar una vida un tanto sedentaria.

Desde Abril de 2011, Lucía, de 11 años, hija de Manolo, y David, de 10 años, mi hijo, nos acompañan a las rutas que Manolo va preparando con gran acierto, añadiéndole a las mismas un toque de aventura, entretenimiento, grandes paisajes y aunque con un punto de superación y esfuerzo, siempre dentro de las posibilidades de los peques.

Manolo es un experimentado montañero, espeleólogo, buzo y un largo etcétera, además de excepcional comunicador y docente, gran conocedor de muchas rutas y lugares y por lo tanto el que las prepara con gran acierto.

Yo soy mas de mar, windsurf y regatear en vela crucero son dos de mis mayores pasiones y aunque mucho menos experimentado en la montaña, he pasado gran cantidad de horas de mi niñez saltando de roca en roca en las escolleras del puerto de mi pueblo.

En este blog trataremos de describir las excursiones que vamos realizando, os mostraremos fotos de los lugares e informaremos sobre los aspectos de acceso, orientación, dificultad así como todo lo necesario para que os animéis a compartir este tipo de experiencias con vuestros hijos.

Para cerrar esta primera entrada introductoria, compartiré con vosotros que no hay nada mejor que ver a tu propio hij@ superarse a si mism@, comprobar cómo su potencial se va desarrollando es algo que sin duda te asombrará y llenará de orgullo además de ayudarte a encontrar ese tiempo que nunca "podemos" dedicarles y que tan necesario es para su desarrollo. Todo esto dentro del ambiente, sano, de colaboración y compañerismo que la montaña facilita de un modo natural.

Espero que disfrutéis ...

miércoles, 26 de octubre de 2011

El Peñón de Ifach




1 de octubre

de 2011


El Peñón de Ifach es bien conocido por los escaladores, por los turistas que visitan Calpe y, por supuesto, por las gaviotas. Todas las gaviotas del Mundo conocen el Peñón de Ifach, porque parece ser que las fabrican allí.


Siendo tan conocido, ¿cómo íbamos a privar a nuestros protagonistas de su ascensión? Pasadas las fechas del tórrido verano, iniciamos la actividad nanomuntañera en tan emblemática cumbre. En esta ocasión nos llevamos también a los más pequeños que, contagiados de la pasión excursionista de los mayores, presionan para poder ser incluidos en el grupo. También nos acompañaron Daniel y su padre, Jesus, con quien contamos para las próximas experiencias. (Esta vez José Luís estaba castigado y no vino; ¡hay que portarse mejor!).


En los primeros metros del ascenso ya pudimos comprobar que iba a ser un día caluroso,


pero la verdad es que hacía solecito y no había presagio de lluvia, lo que es de agradecer ante lo resbaladizo del

camino. La lectura del cartel avisando del “tremendo peligro” después del túnel, imprimió la dosis de tensión necesaria para dar conciencia a los participantes de que la aventura que iban a acometer hoy era de cierta envergadura.




El túnel fue divertido: risas, carreras p’arriba y p’abajo, ¡cuánta energía! Después del túnel otro cartelito de avisos y el primer pasamanos de cuerda que fue abordado sin complicaciones. Sólo Laura, por su corta

edad, necesitó ayuda y estrecha vigilancia a

partir de aquí.



Sin ningún contratiempo y ya con algún síntoma de cansancio y ganas de bocata, tomamos la cumbre. ¿Dónde nos acomodamos para almorzar? Es complicado. Entre la cantidad de gente y la “pintura” de las gaviotas por todo el suelo, no fue fácil encontrar acoplamiento.


Ya recuperados y con el almuerzo en la barriga, el descenso sin problemas y afortunadamente ¡sin resbalones! Una vez en los coches todos determinamos por unanimidad que la próxima sería, como no, lo antes posible.

lunes, 24 de octubre de 2011

El Maigmó

15 de mayo de 2011

- Hola, ¿a dónde váis?

- A la cumbre

- ¿¡Por aquí, y con los niños!?

-

- ¿¡¡Pero conocéis la ruta!!?

- Sí, claro…


Los compañeros montañeros de la Vega Baja que nos cruzamos no estaban seguros de nuestra sinceridad al ver subir a los “nanomuntanyeros” por la rampa camino de la cumbre del Maigmó.


En esta ocasión el objetivo era la cumbre del Maigmó por la ruta noroeste, la de las clavijas. El día nos salió bonito; es decir nuboso y con algo de agüilla cayendo. Nos acompañó el amigo Jose Luis que de “nano” no tiene nada pero que, dado a su desarrollado “complejo de Peter Pan”, se acopló perfectamente al grupo (hasta hubo que reprenderle en alguna ocasión).

Los niños respondieron muy bien por la incómoda subida pedregosa que lleva al pie de la pared. Una vez bajo la roca apareció esa mezcla de tensión y ganas de empezar a trepar. Echaron mano a la roca húmeda sacando a la luz el innato instinto trepador. Pocas veces tocaron los tramos de cadena.


Las nubes nos privaron de las magníficas vistas del Maigmó, pero se agradecía el fresquito ambiente montañero. Como de costumbre, almuerzo en la cumbre, fotito y descenso. A quien conozca el Maigmó qué le voy a contar: la bajada resbalón tras resbalón, pero la moral del grupo alta y pensando ya en la próxima (a lo mejor volvemos a invitar a Jose Luis, según se porte).


lunes, 13 de junio de 2011

La Aitana. Las simas de Partagat



Para empezar con la experiencia "nanomuntanyera" decidimos ir a algún sitio que fuera espectacular y no excesivamente duro: se trata de hacer afición. La elección fue la Sierra Aitana.



El recorrido ideal para esta época del año, en la que aún no hace calor, sería subir desde la Font de Partagat pero, dado que se trataba de la primera vez, decidimos acortar y empezar en la Font de Forata.




Es imprescindible parar en el Trinquet de Bardalet y descubrir sus recovecos rememorando las historias de maquis que me contaba con tanta pasión "Jose Luís de Aitana" cuando cumplía con su papel de cicerone por estos lugares.




La subida entre bloques de piedra para llegar al Pas de la Rabosa tiene su encanto y satisface mucho a los niños. La parada en el tejo y la visión de la Foradà vienen muy bien para tomar aliento y explicar qué es un tejo y cómo se contaba el ganado haciendo pasar a las ovejas una a una por el estrecho paso que ellos mismos están atravesando.





Una vez en las simas es necesario explicar cómo se formaron para empezar a introducirles conceptos prácticos de geología. Está bien que se asomen, siempre con mucha precaución, claro. Se admiran de la verticalidad y profundidad del abismo, por lo que cuando se enteran de que van a bajar destrepando por un acceso trasero, les supone un gran reto y motivación. La visita al interior de la gran sima es perfecta para que comprueben el microclima y la diferencia de vegetación del interior y el exterior.




Antes de iniciar el descenso por la misma ruta hasta el coche hay que calzarse un buen almuerzo sentados en el prado, lugar y momento ideal para conversar sobre la experiencia y mantener viva la llama para la próxima salida.